En una publicación anterior nos acercábamos a una novedosa tecnología de iluminación, la Iluminación por Plasma que mejora
notablemente a las tecnologías
tradicionales en parámetros como la vida útil, el consumo, le eficiencia óptica
y energética y la calidad de la luz.
PLASMA vs LED
Plasma utiliza el RF Driver para alimentar la fuente de luz mientras
que el LED lo utiliza para la propia generación de luz. Ambas tecnologías son similares
en cuanto a direccionalidad de la fuente, fiabilidad de los componentes,
controles integrados y una alta eficiencia energética. Algunas ventajas del Plasma frente a LED estriban en
una mayor densidad lumínica (hasta 200 veces superior al LED), emisión en el
espectro de color completo sin necesidad de una conversión fosfórica secundaria
y una mayor calidad de la luz (ratio S/P 2,4 frente a 2,1).
Factor reemplazo
En la gran mayoría de los modelos LED la sustitución de las
lámparas resulta compleja y costosa siendo más práctica la sustitución completa
de la luminaria mientras que en Plasma bastará una sencilla operación para
sustituir la fuente de emisión. Esto supone un ahorro sustancial en el
mantenimiento da la instalación
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| Simplicidad de las conexiones de la arquitectura de una luminaria de Plasma. |
Factor altura
Los LED son eficientes en aplicaciones hasta los 10 metros llegando a instalarse con relativo éxito hasta
14 metros. De ahí en adelante la necesidad de ópticas intensivas para mejorar
la penetración de la luz da lugar al efecto “spot” produciéndose pérdidas
lumínica de hasta el 30%. Plasma se está probando en posiciones de 50 m sobre el
plano útil.
Factor temperatura
La tecnología LED funciona correctamente a temperaturas moderadas y necesita una gran
disipación del calor puesto que la célula no puede superar los 85°C. Temperaturas elevadas merman
notablemente la vida útil y pueden desencadenar fallos prematuros. El Plasma
por el contrario no altera de forma apreciable su funcionamiento con esas
fluctuaciones térmicas incluso mejora su eficiencia.
Factor montaje y mantenimiento
Como mencionamos la lámpara de cuarzo de la tecnología
Plasma tiene un flujo luminoso del orden del que emiten 150 LED’s si añadimos
el peso de los disipadores obtenemos
luminaria de un peso considerable. Existen modelos como el Spectra de
280W diseñados a sustituir luminarias de
Vapor de Sodio de 400 W que tienen un
peso de 9 Kg mientras que las luminarias LED de 250 W pesan entorno 20 o más kilos. Las ventajas a la hora de
manipular estas unidades son claras.
PLASMA vs HID
Se entiende por HID las lámparas de descarga de alta
intensidad que engloban Vapor de
Mercurio. Halúros Metálicos, Presión de Sodio y Xenon. La innovación con
respecto a las fuentes de luz HID reside en la eliminación de los electrodos y
en el uso de componentes electrónicos de estado sólido lo que deriva en una
mayor eficiencia de la fuente y de la aplicación y una mayor fiabilidad.
Alimentar la lámpara sin electrodos a través de un resonador cerámico compacto
supone tener una lámpara completamente sellada y robusta, un patrón de haz
direccional que mejora la eficiencia óptica y la capacidad de "dimear" la luz sin
consecuencias para la vida útil de la lámpara. Al igual que HID, las fuentes de
plasma tienen la capacidad de conseguir gran cantidad de lúmenes sin necesidad
de emplear múltiples lámparas. Sin embargo las
curvas de depreciación del flujo
luminoso muestran que la gran emisión lumínica inicial de las lámparas de
descarga se deprecia rápidamente mientras que en Plasma se llega a las 50.000
horas de uso con un flujo mínimo del 70% de los lúmenes iniciales L(70) y
promedio del 80% L(80).
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| Eficiencia óptica y calidad del espectro luminoso. |
Plasma pretende solventar las deficiencias del LED en las
aplicaciones en las que se requiera una gran distribución lumínica y es de
momento la única fuente luminosa de alta intensidad que puede ser regulada
(dimmering) sin menoscabo de sus características.